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Entradas de la A a la Z

Alas fue la banda progresiva más famosa en Argentina, junto con Espíritu y Crucis, en la segunda mitad de los ’70. Se forma a finales de 1974 de la mano del teclista, trompetista y vocalista Gustavo Moretto ( ex Alma y Vida), acompañado por el bajista y guitarrista Alex Zucker y el baterista Carlos Riganti ( ex Materia Gris). Con este tipo de formación las comparaciones con ELP eran inevitables, y sin duda, estában influenciados por ellos, aunque también la fusión norteamericana e incluso el Sonido Canterbury estaban presentes en su música.

Emi acaba de publicar una reedición del primer trabajo de Alas, con un libreto de 8 páginas y a buén precio (al igual que han hecho con “Anabelas” de Bubu).

Publicado originalmente en 1976, el disco está compuesto por dos suites. La primera se titula “Buenos Aires Sólo Es Piedra” (15’48) y está dividida en seís partes. Un teclado a lo Keith Emerson abre “Tango”, que nos ofrece un tema instrumental muy progresivo, que desemboca en “Sueño”, una preciosa canción donde la voz está acompañada por el piano eléctrico. Llega a mi nariz el aroma a Canterbury. La cara más minimalista de la banda llega con “Recuerdo”, que sirve como paréntesis hasta “Trumpetango”, parte muy dinámica, con los teclados como protagonistas, recordándonos tanto a ELP como a Return To Forever. El bajo está muy presente, y al final podemos disfrutar de un precioso solo de trompeta. Con aires de tango entra “Tanguito”. El piano eléctrico vuelve a recordarme a Alan Gowen o a Dave Stewart. Con el órgano Hammond entra “Soldó”, última parte de este fantástico tema.

La segunda suite se titula “La Muerte Contó El Dinero” (17’36). Comienza con “Vidala”, la parte vocal más bonita del disco, con un maravilloso acompañamiento de piano eléctrico. Las siguientes tres partes, “Smog”, “Galope” y “Mal-ambo” harán las delicias de los amantes del prog setentero basado en los teclados y del jazz rock. Muchos cambios de ritmo, solos de Moog, de Hammond, de sintetizador….¡Genial!. Tras una nueva estrofa de “Vidala”, el ambiente se llena de sonidos de naturaleza, teclados celestiales y flauta. Es “Amanecer”, que con la entrada del bajo y la batería se convierte en “Tormenta”. El solo de batería nos lleva al gran “Final”, con los tres músicos en plenas facultades emulando a ELP.

Esta reedición de Emi trae dos bonus tracks, publicados como single en 1975. El primero es “Aire Surgente” (4’35), una instrumental muy pegadiza, y el segundo “Rincón, Mi Viejo Rincón” (3’35), otra canción con piano eléctrico que podría cantar Richard Sinclair. Curiosamente, en ninguna reseña de las que he leido en los últimos meses de este álbum se habla de sus similitudes con el Sonido Canterbury. No se si es porque la gente, al escribir sobre un disco, se basa en otras reseñas escritas anteriormente, o si sencillamente es una impresión personal que otros oyentes no compartirán.

Sea como sea, estamos ante una de las grandes obras del progresivo argentino. Sólo nos queda esperar que en breve Emi decida reediter también su segundo y último trabajo “Pinta Mi Aldea” (1978).

Francisco Macias

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