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Entradas de la A a la Z


Ciccada es una banda griega, formada en 2005, que acaba de publicar su primer trabajo con el sello Fading Records, que pertenece a Altrock. Actualmente, el grupo está formado por:

-Evangelia Kozoni: voz, acordeón y percusión.
-Nicolas Nikolopoulos: flautas, teclados, percusión y coros.
-Yorgos Mouchos: guitarras y coros.
-Omiros Komninos: bajo.

Además, en el disco hay varios colaboradores, siendo los más activos el baterista de la banda italiana D.F.A, Alberto de Grandis, y los clarinetistas Valerio Cipollone y Hryssoula Georgaki.

Grabado entre Julio de 2009 y Abril de 2010 en Milán, el álbum comienza con “Ciccada” (4’38), una pieza instrumental fantástica con el clarinete como protagonista, con apoyo del órgano y una dinámica sección rítmica, combinándose después las partes más folk de guitarra acústica y flauta con otras más ”progresivas” de guitarra eléctrica y mellotrón. Este contundente inicio da paso a “Isabella Sunset” (6’09), que comienza con la efectiva combinación de violín y piano, para dar paso después a la bonita voz de Evangelia Kozoni. Me gusta el acompañamiento instrumental de guitarra, teclado y flauta, y posteriormente de clarinete en el estribillo, aunque más adelante la pieza pierde algo de interés para mí. Los arreglos de cuerdas, vientos y acordeón me encantan, pero no me convencen los riffs de guitarra, que me resultan pesados y bastante previsibles.

Uno de los mejores momentos del disco llega con “A Child In The Mirror” (6’01), canción interpretada en griego, y con influencias del “Sonido Canterbury”. La melodía vocal, el fantástico piano eléctrico, los fraseos cortos y elegantes de la guitarra, los toques de órgano,etc…me recuerdan a Hatfield & The North y a bandas afines. Destacar también en esta pieza los arreglos de clarinete y trompeta. Otro de los platos fuertes del álbum es “A Storyteller’s Dream” (7’09), un tema de aires medievales, con influencias folk, pero lleno de fuerza y cambios de ritmo. La labor de Yargos Mouchos con la guitarra acústica es inmejorable, y las melodías de flauta, clarinete y voz (utilizada como instrumento) son bellísimas, con momentos muy pastorales y otros más progresivos con mucho órgano. ¡Genial!

Una lenta melodía de flauta y glockenspiel, seguida de la guitarra, el clarinete y el piano eléctrico nos adentra en “Raindrops” (4’16), otra joya cuya parte vocal, también de corte folk, es realmente preciosa. Pero lo mejor de todo es lo imaginativos que son los arreglos, con todos los instrumentos entrando y saliendo en el momento justo, combinando sonoridades en un ejercicio de elegancia y buen hacer. Seguimos con “An Endless Sea” (5’28), un tema casi instrumental, que combina bien las partes eléctricas y acústicas, con algún riff de guitarra algo típico, y que tiene su mejor momento en su inicio, con una entrada grave de piano, chelo y guitarra acústica, y una melodía maravillosa. Seguimos con “Epirus-A Mountain Song” (4’58), donde vuelven a destacar los arreglos, la melodía vocal y los cortos solos de guitarra, y con “Elisabeth” (7’09), en la que la melodía, de corte folk como es habitual en la banda, esta muy bien arropada por la guitara, el clarinete, la flauta, el piano y el chelo, con algunos detalles de mellotrón, y partes eléctricas menos interesantes.

“The Moment” (3’14) es la composición más corta del disco, y una de las más bonitas. Cantada en griego, contiene unos juegos de piano eléctrico y guitarra eléctrica preciosos, alternándose y combinándose con el clarinete. La parte central instrumental, con un marcado riff de bajo, y cortos solos de piano eléctrico con acompañamiento de clarinete, y de guitarra eléctrica con el órgano como apoyo, es excepcional.

Y para terminar, “Garden of Delights” (8’24), una de las piezas con más elementos progresivos setenteros y de las que menos me interesan del disco. Es un buen tema, con un principio a lo Jethro Tull, una bonita melodía vocal (que me resulta algo reiterativa a estas alturas del disco), y una parte instrumental con guitarra y órgano, que por momentos me recuerda a Van Der Graaf Generator y a algunas bandas nórdicas de los ’90, con partes de mellotrón, y que aunque está bien me parece haberla escuchado antes muchas veces en otros discos.

En definitiva, estamos ante un buen disco, con momentos soberbios, que hará las delicias de los amantes del rock sinfónico melódico con influencias folk. Particularmente me ha gustado mucho, y creo que las composiciones de Nikolopoulos y Mouchos son magníficas, tanto en lo referente a las melodías como a los arreglos. Curiosamente, lo que menos me ha gustado son algunas de las partes eléctricas, que en general me parecen poco inspiradas.

Francisco Macias

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