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Entradas de la A a la Z

hollenbeck

Hoy quiero escribir sobre un álbum que la primera vez que escuché me impactó profundamente por sus emotivas composiciones, sus magníficos arreglos, su portentosa producción y por tratarse de una de esas maravillosas obras que trascienden los estilos. Se trata de Eternal Interlude, de John Hollenbeck y su Large Ensemble. Su anterior álbum, Joys and Desires ya estaba muy bien hecho, pero aquí hay un salto de calidad enorme.

¿De qué tipo de música estoy hablando? Pues no lo tengo muy claro, aunque fue elegido por Cuadernos de Jazz como disco del año en 2010. Estamos ante un disco compuesto para una Big Band (Large Ensemble) pero con una escritura muy alejada de los tradicionales arreglos de jazz y muy afín a la música académica. Bien es cierto que el estándar de arreglo de jazz puede variar, y los acercamientos de la gran orquesta de jazz a las formas de la académica se han dado desde Gershwin a Charles Mingus, pasando por Ellington, Stan Kenton o Gil Evans. Por no hablar de Gunter Schuller y los músicos del Third Stream, que buscaban deliberadamente esa fusión estilística.

Pero aquí hablamos de otra cosa, quizá porque, primero, las composiciones en sí beben mucho de los minimalistas o repetitivos; hay bastante de John Adams e, incluso, algo del minimalismo sacro de Arvo part. Habría que añadir que Hollenbeck también ha colaborado con Meredith Monk, y eso sin duda ha dejado huella. Y segundo, el tipo de arreglos tiene por momentos una finalidad mucho más tímbrica y ambiental (el original uso de los vientos y percusiones y la magnífica producción destacan mucho este aspecto) y el sostén armónico se acerca mucho más al minimalismo e incluso impresionismo. El aspecto rítmico, por otra parte, tiene una influencia de Frank Zappa muy obvia (se aprecia muy claramente en “Foreign One” y en “Perseverance“, en los que hay secciones que parecen citas directas al compositor de Baltimore). Esto no es una sorpresa ya que, como batería que es Hollenbeck, la concepción de sus temas tiende a ser especialmente rítmica, como en estos dos temas. Aquí es obvio el parecido con su banda Claudia Quintet. Llama la atención que su técnica como baterista tiende a alejarse de la tradicional del jazz, ya que tiene más la contundencia de un percusionista académico y, en ocasiones, la de un músico de rock y de funk.

De todas formas, estos dos temas no definen el disco realmente. Es algo mucho más amplio y variado, en el que pequeños motivos rítmicos y melódicos pueden crecer como maravillosas piezas llenas de detalles contrapuntísticos y con un enorme colorido instrumental, como es el caso de “Eternal Interlude” o “The Cloud“. Cierto aspecto étnico-espiritual a modo de mantra tiñe algunos de los momentos álgidos de estas piezas con mucha elegancia, piezas que considero maestras en la orquestación. La concepción de este disco y su producción puede recordar a algunos trabajos de ECM, pero hay cierta fuerza rítmica primitiva en sus temas que lo aleja de ese sonido. Hollembeck define su poderoso sonido rodeándose de algunos de los músicos emergentes (y emergidos) más interesantes de la escena neoyorkina contemporánea: Ellery Eskelin, Tony Malaby, su ocasional acompañante en Claudia Quintet Gary Versace, o el permanente Matt Moran.

Es uno de esos discos que yo llamo abre-mentes, en los que me cuesta encontrar un perfil de oyente más allá de aquél que esté dispuesto a disfrutar de una maravillosa obra orquestal llena de detalles, de cambios, de repeticiones, de exquisito gusto, con jazz, con ritmo, con pausa, con emotividad, con algo de disonancia pero con una base consonante casi permanente. Por favor, disfrutadlo paladeando cada detalle. Es una maravilla.

About José A. Funes

3 Responses to John Hollenbeck – Eternal Interlude. Minimalismo, jazz y Zappa
  1. Impresionante la reseña Jose. Hace mucho que no escucho este disco, y por desgracia, aunque disfruté mucho el tiempo que le dediqué, no fue suficiente. Tengo una cuenta pendiente con la obra de Hollenbeck, tanto en solitario como con Claudia Quintet, pero es que al ritmo que voy…Disfruto el doble estas reseñas en las que hablas de discos que escuchamos en casa. Además recuerdo la sorpresa cuando al leer algún comentario sobre este álbum en publicaciones de jazz, ni siquiera nombraban a Zappa. A lo mejor este mediodia me lo pongo de nuevo.

    • Gracias, Fran. Sí, es muy curioso lo de no mencionar la influencia de Zappa, siendo algo tan claro en este caso. La mayoría se centra en que el tema “Foreign One” es un homenaje a “For in One” de Monk. Y sí, eso está muy bien, pero hay Zappa por todos lados, y llama la atención no decir nada. Me imagino que es el problema de que un crítico esté demasiado especializado. Y más en un disco como éste, con influencias tan variadas.

      A ver si un día hago un post precisamente sobre eso, sobre las habituales clasificaciones de géneros y estilos, tanto para la crítica, como para las productoras, sellos, festivales de música… tantas veces vistas como compartimentos estancos que limitan muchísimo la difusión y ubicación de ciertos músicos.

  2. He vuelto a escuchar el disco este mediodia, y bueno, excelente. Como bien dices, no es fácil afirmar que lo que contiene sea jazz. Lo más destacable, quizás, es el colorido que tiene. Una maravilla.


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