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Entradas de la A a la Z

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El festival de jazz de Willisau es uno de los más importantes de Europa, con 50 años de historia a sus espaldas. Una buena excusa para asistir a un evento de tal prestigio, visitar el pueblo, y de camino ver algunas ciudades de Suiza, ha sido la celebración de varios conciertos de John Zorn y amigos, todos músicos de un calibre excepcional. Cuatro horas de música, divididas en dos bloques, con tres agrupaciones tocando en cada uno de ellos.

El primer pase comenzó a las 14.00 h., en una especie de teatro que servía como escenario principal del festival, con sus más de 1000 butacas llenas. Los encargados de inaugurar la jornada fueron los míticos Masada, formados por John Zorn (saxo alto), Dave Douglas (trompeta), Greg Cohen (contrabajo) y Joey Baron (batería). Aunque es un proyecto bien conocido, y hemos asistido a varios de sus conciertos, es siempre un lujo ver a un cuarteto de esta calidad. 35 minutos de actuación en la que pudimos escuchar piezas tan representativas como “Hath-Arob”, “Karaim”, Lachish” o “Jair”. La conexión entre estos 4 virtuosos después de 25 años tocando juntos es impresionante: los diálogos entre la trompeta y el saxo, la simbiosis entre el contrabajo y la batería, la mezcla de momentos melódicos con estallidos de free jazz….Una manera maravillosa de comenzar.

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Después le tocó el turno a Banquet Of The Spirits, la banda del gran percusionista Cyro Baptista, acompañado por Brian Marsella (piano), Tim Keiper (batería) y Shanir Ezra Blumenkranz (contrabajo). En cierta medida, ya sabíamos lo que nos esperaba, ya que no era la primera vez que asistíamos a una actuación de esta formación, pero me sorprendieron de nuevo. El repertorio consistía en piezas del nuevo libro de Masada, “Book Of Beriah”, del que todavía no se ha publicado nada. Composiciones que no aportan nada original al universo zorniano, pero que siguen enganchandome, y cuya interpretación por parte de esta banda fue soberbia. Curiosamente, eligieron un formato acústico, en el que Marsella brilló con una intensidad sorprendente al piano ( en ningún momento se sentó al órgano, como suele hacer). Además, Blumenkranz, al que conocemos de otros proyectos, como por ejemplo Abraxas o Rashanim, hizo sus fantásticas líneas exclusivamente con contrabajo, combinándolas a la perfección con la batería de Keiper y como no, con las imaginativas percusiones de Baptista, que no dejó de divertirse durante los casi 40 minutos que duró la actuación. El escuchar estas nuevas piezas me hizo reflexionar sobre los 700 u 800 temas que Zorn ha compuesto ya para el universo Masada. Mientras que los primeros 200 (el libro primero) fueron interpretados en directo durante años por distintas formaciones, y registradas en Cd tanto en estudio como en directo por muchos músicos diferentes, lo que convirtió a muchas de ellas en verdaderos himnos para los amantes de la música de Zorn, las composiciones del libro segundo, y supongo que las del tercero, son grabadas e interpretadas por una sola banda, como ha pasado con la serie “Book of Angels”, y sus interpretaciones en directo han sido realizadas por la misma banda que las grabó en disco, sin ser publicadas en Cd. Esto hace que de alguna forma estas canciones tengan menos entidad propia, y que el valor de Zorn como compositor sea menor que el que tiene como descubridor de nuevas formaciones, muy diferentes entre ellas, que bajo la férrea dirección del saxofonista neoyorquino, utilizan su talento e imaginación para convertir esas piezas en únicas e insustituibles.

Para terminar el primer bloque, y romper la relativa tranquilidad acústica que disfrutábamos (aunque con estos músicos, no hace ninguna falta electricidad para que te muevan las entrañas), saltaron al escenario la brutal banda Cleric. Originarios de Filadelfia, este cuarteto mezcla las estructuras del jazz con el metal extremo, recordándonos a bandas como Fantomas, o a los Secret Chiefs 3, en los momentos más traquilos del concierto. Matt Hollenberg (guitarra), Nick Shellenberger (teclados y voz), Dan Kennedy (bajo) y Larry Kwartowitz (batería) tocaron varios temas de “Book of Beriah” con tal intensidad que alguna gente se fue de la sala. Una actuación alucinante, donde se mezclaban las preciosas melodías judías con los riffs metaleros y unos ritmos a veces machacantes y otras de una precisión casi matemática, con continuos sobresaltos y giros imposibles, que recordaban a la tradición más hardcore de Naked City, con el teclista pegando voces, lo que también nos traía a la memoria a los Moonchild más salvajes. Un final apoteósico para dos horas inolvidables.

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Pero todavía quedaba mucho día. A las 20.00 horas regresamos el escenario principal para disfrutar de otros tres proyectos. El primero fue Asmodeus, un trio liderado por Marc Ribot absolutamente soberbio. Mientras que en el volumen número 7 de la serie “Book Of Angels”, titulado justamente “Asmodeus”, el baterista que acompañaba a Marc Ribot y al bajista Trevor Dunn era George Calvis Weston, aquí el elegido fue el gran Tyshawn Sorey, al que algunos recordareís por ser parte integrante del trio que grabó el volumen 27 de la misma colección , titulado “Flaga”, o por su trabajo con gente como Steve Coleman, Anthony Braxton,etc…En este caso, el trío interpretó algunas de las nuevas composiciones de Zorn, enmarcadas bajo el nombre de “Bagatelles”. Este ciclo está compuesto por unas 300 piezas, más o menos cortas, escritas de forma bastante esquemática, que serán tocadas por muchas agrupaciones distintas, cuyos músicos gozarán de una gran libertad interpretativa, siempre bajo la dirección de Zorn. Y esto es justamente lo que nos ofreció Asmodeus. Con Zorn al frente guiándolos, el trío nos regaló 35 minutos intensos, donde se mezclaron las partes compuestas, de gran complejidad, con espacios improvisados de una fuerza inimaginable. Ribot es como un diós de la guitarra. No sé en cuantas ocasiones lo he visto en directo tocando música de Zorn y propia, pero no me canso. Ya sea con Electric Masada, Bar kohkba, The Dreamers o Ceramic Dog es siempre un espectáculo, y con una sección rítmica tan poderosa y virtuosa a la vez como la formada por Dunn y Sorey, es capaz de alcanzar unas cotas de calidad difíciles de explicar con palabras. ¡Increible!

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Después le tocó el turno a dos guitarristas que no conocía de nada, Julian Lage y Gyan Riley. Leyendo sobre ellos, descubrí que Lange había sido una especie de niño prodigio con la guitarra, y que ha grabado con gente como Gary Burton o Nels Cline, y que Riley es un reputado músico de Brooklyn, que ha publicado ya varios discos, alguno con el sello Tzadik, acompañado por gente como Timba Harris, Ches Smith, Terry Riley o Zakir Hussain entre otros. Los dos salieron con sus guitarras acústicas, para interpretar algunas “Bagatelles”, con sus partituras delante, pero sin mirarlas demasiado, y Zorn y Ribot observándolos con atención desde una esquina del escenario. Aunque no me suelen gustar demasiado este tipo de ejercicios con tan solo dos guitarras, reconozco que disfruté de la actuación. Los temas sonaban al más puro estilo Zorn, y la compenetración entre los dos músicos era, como comentábamos en broma, “casi sospechosa”. Dos excelente músicos que nos relajaron mucho, teniendo en cuenta sobre todo lo que nos iba a venir encima.

Simulacrum es una de las bandas que más me gustan actualmente del entorno de John Zorn. Desde marzo de 2015 hasta el mismo mes de 2016, publicaron 4 discazos con composiciones del saxofonista, y según comentó él mismo en el concierto, tienen otros dos discos grabados que aún no han sido publicados, lo que hace la increíble suma de 6 discos en 18 meses. Además, me encanta la mezcla de músicos veteranos con otros más jóvenes, como ocurre con este trio, formado por el formidable teclista John Medesky, el guitarrista de Cleric, Matt Hollenberg, y el gran baterista Kenny Grohowsky, que con apenas 30 años, nos dejó a todos alucinados con su pegada y su precisión, y eso que yo ya lo había visto antes con la banda Abraxas en Milán en 2014, pero es que esta ocasión se salió del todo. Salvando las distancias, en mi caso han llenado el hueco que dejó Moonchild, y su actuación me resultó quizás lo mejor del día. El repertorio consistió en piezas de sus tres primeros trabajos. Dos piezas cortas de “Inferno”, “Blasphemy” y “The Powers”, otra de “True Discoveries Of Witches and Demons”, “Gordian Knot”, y dos de su álbum debut “Simulacrum”, “Marmarath” y la impresionante obra maestra de 12 minutos “The Divine Comedy”. Un concierto sobresaliente, de una fuerza apabullante, gracias a los duros riffs de Hollenberg, la pegada salvaje de Grohowsky y como no, el sonido chirriante y a la vez bellísimo del órgano de Medesky. Como ya he comentado alguna vez, es a esto a lo que debería llamarse “Metal progresivo”.

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En definitiva, un día maravilloso que nos ha vuelto a despertar las ganas, si es que alguna vez se durmieron, de seguir viajando para escuchar en directo las composiciones de este genio que es John Zorn. Por desgracia, y como es habitual, no se nos permitió hacer fotos durante las actuaciones, pero si hicimos algunas del escenario y el festival en sí, que he incluido en el artículo.

Texto: Francisco Macías

Fotos: Carla Martínez y Enrique Norro

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One Response to John Zorn Marathon-Willisau Jazz Festival 3-9-2016
  1. Yo también añadiría que, aunque algunas personas se levantaron cuando empezó la caña, fueron las menos, y era asombroso ver la cantidad de abuelos que se quedaron hasta el final disfrutando de la leña que nos repartieron ¡Qué fue mucha y muy buena!

    Es ahí donde vi que esta gente puede vivir rodeada de vacas y verde, mucho verde, y puede amar lo suyo por encima de todo, pero más allá de eso, tienen la cabeza tan bien amoblada y tan abierta a nuevas experiencias, y llevan la cultura del jazz tan metida en los genes, que son capaces de disfrutar de unos conciertos que harían saltar las lágrimas a más de un thrashero (por nenaza, se entiende 😉


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