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Tras la pequeña decepción que supuso su anterior trabajo, “The Choco King” (2011), es un placer comprobar el buen nivel del nuevo disco del gran músico noruego Jono El Grande, titulado “Melody Of A Muddled Mason”. Además, la alegría es doble, ya que después de muchos años podemos escuchar sus nuevas composiciones, convirtiendo a este álbum en el legítimo heredero de esa obra maestra que es “Neo Dada” (2009), ya que sus dos discos anteriores, el maravilloso “Phantom Stimulance” (2010) y el ya citado “Choco King” consistían en regrabaciones de piezas anteriores y otro material de archivo.

Junto a Jon Andreas Hatun (voz, guitarra, percusión, órgano Farfisa y piano), verdadero nombre de Jono El Grande, podemos escuchar los saxos y la flauta de Erik Løkra, el vibráfono de  Anders Kregnes Hansen, el piano eléctrico de Togeir Koppang, el bajo de Eivind Henjum y la batería de Terje Engen. Además, la banda ha contado con la colaboración inestimable de una sección de cuerdas, compuesta por cinco violines, una viola y un violonchelo, dotando a la música de una gran profundidad.

Nada más comenzar el primer tema, “Bach’s Beach” (8’21) recordamos la clave del sonido de Jono El Grande. Una compleja estructura rítmica, que nos recuerda a Gentle Giant por momentos, bonitas texturas con la mezcla del piano eléctrico, el vibráfono, los saxos, la guitarra…y ese aire folk propio del rock progresivo nórdico de los ’70, en este caso concreto representado por la melodía fugaz de violín. Me encanta la sección que empieza con el solo de guitarra, seguido por el de farfisa, dando paso a la fantástica combinación de saxos y flauta, que nos traslada, de mano del vibráfono, a otra parte que me recuerda mucho a los norteamericanos Happy The Man, que no sólo estaban también influenciados por gente como Gentle Giant, sino que además tenían en su sonido reminiscencias del Sonido Canterbury. Esto es algo que también notamos en la banda noruega, pero más que beber directamente de las fuentes británicas, estas influencias parecen pasar primero por el tamiz de los grupos americanos de mediados y finales de los ’70.

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Le sigue “Melody Of A Muddled Mason” (8’21), con un ambiente mucho más gótico, misterioso y romántico a la vez, en la que las cuerdas se combinan con la voz de Eva Lunde, creando una atmósfera de gran belleza. La guitarra toma el protagonismo, en un largo solo distorsionado, sobre un siniestro y pegadizo riff, que se mantiene casi hasta el final para servir como base para que los saxos  y el vibráfono  reciten sus diálogos. Para terminar, una bonita melodía de violín y saxo, de aires RIO, pero con ese optimismo propio del folk nórdico. Continuamos con “Lament x” (1’40), preciosa pieza para cuerdas de corte clásico, y  “Violent Water Promenade” (4’10), otra instrumental más cercana al rock progresivo, con un ritmo cercano a Gentle Giant, una combinación saxo-vibráfono que nos recuerda a Zappa, con la cuerdas como apoyo de lujo, detalles de piano eléctrico y guitarra, y una gran melodía de carácter nórdico. De lo mejor del disco.

El quinto corte es “Abiding Swansong” (4’03), en el que el fantástico comienzo de piano eléctrico y vibráfono es seguido por una genial melodía con arreglos de cuerda y guitarra, y una anecdótica sección vocal. Todo el tema desprende un maravilloso aire de inocencia, donde los saxos vuelven a traer a mi memoria a Happy The Man, y la melodía final de guitarra y violín nos deja eufóricos y preparados para el número final. Para terminar, “Smother Eve II” (7’38), donde el sonido de los diversos saxos y los ritmos me recuerdan a otra de esas bandas nortemericanas, con influencias del Sonido Canterbury, que terminaron en el saco del Rock in Opposition, The Muffins. Me encanta la sección central de piano eléctrico, lenta, y la llegada de los saxos, sobre un ambiente espacial y detalles de órgano, hasta llegar a la parte final, con una sección rítmica notable y una bellísima combinación de vientos y cuerdas.

En definitiva, un esperado y notable regreso que combina complejidad y belleza a partes iguales. Aunque Jono El Grande suele estar catalogado con etiquetas como Avant Rock, Rock en oposición y otras similares que pueden asustar a parte del público, este disco es no sólo asequible, sino muy disfrutable, para cualquier amante del rock progresivo.

Francisco Macías

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