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Entradas de la A a la Z


Poco después de la edición de su primer trabajo, Maneige comienza la grabación de “Les Porches” (1975), de nuevo con Emi. Una de las grandes diferencias con respecto a su anterior trabajo es que la labor compositiva recae en su mayoría en Alain Bergeron.

La suite “Les Porches De Notre-Dame” (19’14) es una de las mejores del progresivo de los ’70. Dividida en varias partes, comienza con una bellísima introducción de flauta y clarinete. Después se nos presentan las melodias que podremos disfrutar durante el resto del tema, con los vientos de Bergeron como protagonistas. El piano de Jerome Langlois es alucinante, y sus influencias clásicas se combinan a la perfección con las más progresivas y un cierto aire religioso. Curiosamente, la parte más bonita de piano la interpreta su hermano Vicent en “Piano Solo”, que desemboca en un final épico, impresionante, titulado “Les Porches”. Raoul Duguays canta en los primeros minutos una bonita melodia que ya habiamos escuchado antes, con una sección de cuerda acompañándolo, y después él mismo hace un precioso solo de trompeta, seguido del saxo y una tremenda guitarra que nos lleva el éxtasis y al final de la suite. ¡Increible!. Naturalmente, durante todos estos minutos finales, la sección rítmica está a la altura que requieren las circunstancias. ¡Una verdadera delicia!
Le sigue “Le Grosse Torche” (1’24), una pieza muy corta pero realmente emotiva de Jerome Langlois. Piano, flauta y una efectiva sección de cuerda. ¡Precioso!.
El tercer tema del álbum es totalmente diferente de lo que hemos escuchado hasta el momento. Bergeron y Langlois son los responsables de “Les Aventures De Saxinette Et Clarophone” (15’41), tema con influencias de Soft Machine, Zappa, etc…, pero que no pierde las características propias del grupo. Aquí el clarinete tiene una gran importancia, al igual que el vibráfono y la percusión. Quizás la mejor parte sea a partir del minuto 9, en “Chapitre II”, donde el saxo y la percusión crean algunas partes muy potentes, y otras algo más vanguardistas, aunque los 15 minutos son buenísimos.
Este fantástico disco se cierra con “Chromo” (4’13), una fiesta sónica, donde los vientos se superponen unos a otros, acompañados por percusiones varias. El espíritu de Zappa está en cada melodia de flauta acompañada por vibráfono.
Tras la publicación de esta obra maestra, Jerome Langlois abandona Maneige. Tras unos meses de descanso, la banda decide hacer un nuevo disco, con temas más cortos y directos, en parte para facilitar su difusión por radio. De esta manera, en diciembre de 1976 se graba “Ni Vent…Ni Nouvelle” (1977), tercer álbum del grupo y otra joya del progresivo de la época. Simon Picard vuelve a las percusiones, y como invitados encontramos de nuevo una sección de cuerda y un par de saxofonistas.Totalmente instrumental, el disco nos ofrece diez temas, al más puro estilo Maneige, pero con el componente jazz propio de los grupos de fusión de la 2ª mitad de los ’70. La labor compositiva está más repartida en esta ocasión, aunque es Gilles Schetagne el que más destaca con cuatro temas, que además son de lo mejor del disco. El primero es “Les Folleries” (6’05), cuyo primer minuto y medio nos deleita con una fantástica melodia de flauta y piano, con las percusiones y el vibráfono muy presentes, entrando después en terrenos más “fusioneros”, donde destaca el duelo guitarra-saxo.
El segundo es “Les Epinettes” (3’30), que comienza con una bonita flauta, que da paso a una de las melodias más bellas compuestas por la banda, e interpretada con el piano y el vibráfono. Cuando entra la sección de cuerda y la flauta……me quedo sin palabras. ¡Increible!.
El tercer corte de Schetagne es “Douce-Amere” (5’52), tema de corte percusivo, con un final de guitarra magnífico, y el cuarto es “Time Square” (1’35), una composición corta, divertida pero muy emotiva, con la flauta y el glockenspiel como protagonistas, que marca el final del disco.
Del resto de canciones, todas buenísimas, destacaría “La Fin De L’ Histoire” (3’17), una gran melodia de Denis Lapierre, que combina muy bien los toques folk, el clasicismo y las influencias del jazz propios de la banda.
En definitiva, otro gran capítulo en la historia de esta formación..

Francisco Macias

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