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Entradas de la A a la Z

Naikaku es una banda japonesa que el año pasado publicó su segundo álbum, “Shell”, un disco fabuloso que me ha sorprendido mucho. Suelo comprar todas las bandas niponas que publica el sello Poseidon y distribuye Musea, y la mayoria hacen jazz rock o fusión, pero esta banda es diferente.
El grupo está liderado por el bajista Satoshi Kobayashi y el flautista Kazumi Suzuki. Los acompañan el baterista Norimitsu Endo y el guitarrista/trompetista Mitsuo. Además cuentan con la colaboración del guitarrista Kei Fushimi y del teclista Daichi Tagaki.
“Shell” nos ofrece 60 minutos de progresivo instrumental, muy dinámico, con muchos cambios, repleto de flauta, con influencias orientales y árabes en sus melodias y una sección rítmica fuerte, con algunos detalles de metal en pequeñas dosis.
El álbum se abre con “Crisis 051209” (15’17), un tema fantástico que comienza con batería y flauta, para entrar después el bajo y la guitarra. Las melodias de flauta son magníficas y hay muchos cambios de ritmo. Quince minutos de marcha, que representan a la perfección la linea que sigue el disco.
Continuamos con “Ressentiment” (8’55). Riffs duros de guitarra y melodias étnicas de flauta. Hay una parte de bajo y teclado, con la guitarra y la flauta distorsionadas que me encanta.
Después nos encontramos con el que quizás sea el título más largo del progresivo. Le llamaremos “I Found….” (7’00), pero son por lo menos 200 palabras las que contiene. Está estructurado como un tema en directo que sirve para que improvisen los músicos. Comienza con un bajo “fusionero” y la trompeta y la flauta haciendo la misma melodia. Después vienen los solos de bateria, de flauta, de bajo y de guitarra, para volver luego a la melodia inicial. ¡Guapísima!
Le sigue “Lethe” (9’00), que contiene un gran duelo entre la flauta y la guitarra, con un bajo muy potente siempre presente. En la segunda mitad del tema, los riffs se endurecen, aunque las distintas melodias de la flauta siguen sonando dulces.
Y llega lo mejor del álbum, “Shell” (16’28). Comienza con mellotrón y flauta. Después entra la guitarra y hay un solo de flauta precioso, para volver de nuevo al riff anterior con mellotron y otros teclados. Hay muchos cambios, pero una de las mejores partes comienza en el minuto 3’15, con un ritmo de batería y bajo muy espacial sobre el que la guitarra y la flauta desarrollan distintas melodias. ¡Un tema increible!
Esta obra termina “Tautrology” (3’45), una canción cañera, con el teclado, la guitarra y la flauta como instrumentos solistas.
En definitiva, un disco potente, lleno de vida, que me ha gustado muchísimo, de una banda a la que estaremos atentos.

Francisco Macias

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