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Entradas de la A a la Z

Cuando el vocalista norteamericano Leon Thomas y la banda de jazz rock británica Nucleus coincidieron en el Festival de Jazz de Montreux en junio de 1970, no era la primera vez que tocaban juntos. Unos dias antes, Thomas había estado tocando dos semanas en el prestigioso Ronnie Scott’s Club en Londres, y como, debido a las duras normas del sindicato de músicos, le era difícil traer a su banda habitual desde Estados Unidos, decidió contratar a Nucleus como banda de apoyo, asesorado por Pete King, manager de la formación británica y gestor del club. La experiencia fué satisfactoria, y aprovechando que coincidían de nuevo en el festival de Montreux, y que Thomas necesitaba de nuevo una banda para la ocasión, decidieron compartir escenario.

El 19 de junio de 1970, Nucleus hizo su show, y ganó el festival. Al día siguiente, Ian Carr (trompeta, fliscorno), Karl Jenkins (piano, oboé), Jeff Clynne (bajo y contrabajo) John Marshall (batería), Chris Spedding (guitarra) y Brian Smith ( saxo tenor, soprano y flauta), volvieron a subir al escenario para acompañar a Leon Thomas en lo que fue una fantástica actuación.

Leon Thomas

Comenzaron con una versión de casi 20 minutos de duración de “The Creator Has a Master Plan”, compuesta por Thomas y el saxofonista Pharoah Sanders, cuya versión original (de 32 minutos de duración), estaba incluida en el  excelente disco de Sanders, “Karma” (1969). La improvisación inicial, con la guitarra de Spedding y la batería de Marshall en primer plano nos va arrastrando a ese estado hipnótico propio del jazz más espiritual de Coltrane de mediado de los ’60, con un cierto aire tribal en las percusiones, entrando después el bajo y la voz de Thomas, que a los que venimos del rock progresivo, nos recuerda inmediatamente a Demetrio Stratos, aunque sólo en ciertos momentos en los que usa un registro parecido al del canto tirolés. Ian Carr está fenomenal con la trompeta con sordina, no sólo creando frases para acompañar la voz, sino también en un estupendo solo, seguido de otro fantástico de saxo soprano, a cargo de Brian Smith. La siguiente pieza fué “Echoes” (8’38), original del álbum de Thomas “Spirits known and Unknown” (1969). La melodia vocal es maravillosa, apoyada con detalles de flauta,extraños efectos de guitarra y el fliscorno de Carr. Esto, unido a una base rítmica de batería, contrabajo y piano, con un pegadizo groove, crea una mezcla entre jazz espiritual, jazz británico y vanguardia que se ve acrecentado con el soberbio solo de oboé de Karl Jenkins, con toda la banda sosteniéndolo a la perfección. ¡Genial!

A continuación, el público del festival pudo escuchar “Damn ‘Nam (Ain’t Going To Viet Nam)” (6’12), un blues protesta, en contra de la guerra de Vietnam, también incluido originalmente en el disco “Spirits Known and Unknown” (1969), y en el que destaca la magnífica guitarra de Chris Spedding.  Le siguió un autentica maravilla, “One”(8’45), en una versión mucho más larga que la original de “Spirits Known and Unknown” (1969), en la que Thomas demostró con creces su habilidad vocal. Lo hace tanto cuando utiliza la técnica “tirolesa”, como cuando canta la letra, deseando la hermandad de todos los seres humanos, o improvisa haciendo “scat” de manera prodigiosa. La sección rítmica no hace más que crecer durante la pieza, hasta la llegada de un maravilloso solo de saxo soprano, seguido por otro también fantástico de trompeta.

Nucleus

La banda regresó al blues con “Chains Of Love” (8’31), un clásico de los años ’50 popularizado por Big Joe Turner, y que Thomas incluiría  después en su álbum “Gold Sunrise on Magic Mountain” (1971). Una pieza lenta en la que destaca el sentimiento de Spedding a la guitarra, y que nos lleva hasta el gran final de la actuación. Primero, Thomas presentó a la banda por sus nombres de pila, como si fuese su grupo, mientras que sonaban los primeros acordes de “The Journey (Pharoah’s Tune)”(12’05), original del disco “The Leon Thomas Album” (1970). La melodía es preciosa, quizás la mejor del concierto, con Thomas utilizando la voz como instrumento, apoyado por una segunda voz de oboé. De hecho, Karl Jenkins está aquí soberbio, sobre todo en el alucinante solo de oboé, durante el cual John Marshall hace también un trabajo espectacular.

En definitiva, un concierto fantástico que nos permite escuchar a Nucleus en una faceta diferente al principio de su carrera, con un sólo álbum publicado (“Elastic Rock”) y dos más en camino que se grabarían antes de terminar el año 1970 (“We’ll Talk About It Later” y “Solar Plexus”).

Francisco Macías

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