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Entradas de la A a la Z

Uno de los personajes más interesantes de la escena progresiva italiana de los ´70 fue sin duda Antonio Bartocceti. Amante del ocultismo y de las denominadas ciencias esotéricas, Bartocceti decide expresar sus ideas teológicas y filosóficas mediante el lenguaje musical, y para ello forma en Milán en 1968 el grupo Jacula.  El primer disco de la banda se grabó en los estudios de una pequeña compañía independiente londinese, Gnome Records, y fue titulado “Volume Zero” ( también conocido como “In Cauda Semper Stat Venenum”) .Bartocceti (bajo, guitarra y voz) es acompañado por Charles Tiring (órgano de iglesia), Doris Norton (efectos especiales, piano y voz) y por el medium Franz Patherny, cuyas visiones inspiraron parte de las composiciones.

Estamos ante un álbum muy oscuro y de una gran belleza. Al no haber batería la música es muy lineal. Órgano, preciosas melodias de piano, efectos de viento, guitarras distorsionadas…. Temas maravillosos como “Magister Dixit” (10’30), con el órgano como gran protagonista y Bartocceti recitando; “Initiatio” (6’47), que combina a la perfección el piano y la bonita voz de Doris Norton, o la inquietante “In Cauda Semper Stat Venenum” (10’05), en la que Tiring está fantástico. Debido a la poca comercialidad del proyecto y a las peculiares personalidades de sus autores y su productor, Travers, se publican tan sólo 300 copias en 1969, siendo repartidas exclusivamente entre sectas y hermandades esotéricas. Afortunadamente, el sello italiano Black Widow pudo publicar en 2001 estas grabaciones en CD.

En 1970 y 1971 Bartocceti sigue componiendo música mientras viaja por centroeuropa, residiendo ocasionalmente en Rumania. De vuelta a Italia, su amiga Lady Monaldi le presta a nuestro protagonista ¡UN CASTILLO!, para que pase una temporada (podeís imaginar que clase de amigos tenía este personaje), y es allí donde compone la mayoría del material para su segundo álbum, “Tardo Pede In Magiam Versus”.

Este disco se graba en 1972 en el sello The Rodgers, con la misma formación, aunque en los créditos Doris Norton aparece como Fiamma Dello Spirito. El álbum se abre con “U.F.D.E.M” (9’00), quizás el tema más bonito que Bartocceti compuso durante su carrera. Maravillosamente cantado por Fiamma, contiene misteriosos interludios de órgano que contrastan con la magnífica parte vocal. Le sigue “Praesentia Domini” (10’58), que tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es una melodia de órgano preciosa, y la segunda nos muestra la cara más tétrica de Fiamma, recitando de una forma bastante apocalíptica. El tercer corte es “Jacula Valzer” (6’18), tema algo ingenuo, con Fiamma tocando la flauta y utilizando la voz y algunos efectos para crear de forma sutil un cierto contraste. Algo así como un grupo de inocentes niños jugando a degollar muñecas.

La canción más triste del disco es “Long Black Magic Night” (6´20). Una bellísima melodia, interpretada con flauta, órgano y violín, y Fiamma recitando en un inglés no demasiado bueno. !Magnífica! Para terminar Charles Tiring nos regala un precioso recital de órgano de iglesia en “In Old Castle” (9’35). En definitiva, estamos ante un gran disco, en el que curiosamente aparece muy poco la guitarra de Bartocceti, aun siendo este el compositor de todos los temas junto con Tiring. Comercialmente el disco fue un fracaso. Se editaron 1000 copias, de las cuales sólo se vendieron unos cientos.

Para intentar conseguir algo de dinero, Bartocceti publica con el sello Unifunk un 45 rpm con dos temas de “Tardo Pede….” con el título cambiado y bajo el seudónimo de Invisible Force. Así la segunda parte de “Praesentia Domini” se convirtió en “Morti Vident”, y “U.F.D.E.M” en “1999 Mundi Finis”. Estos dos cortes podemos escucharlos en los “Malus” tracks de la reedición en CD del álbum de rarezas titulado “Anno Demoni”, publicado por Black Widow en 2001, aunque de él ya hablaremos más tarde. La publicación de este single no sirve para nada, y Charles Tiring se va de la banda.

En 1973, Bartocceti se va a cumplir el servicio militar, graduándose antes en filosofia y realizando una tesis sobre los poderes evocativos de la guitarra. Llega 1974 y nuestra pareja vuelve a Londres, donde conocen a Albert Goodman, un percusionista que también poseía un viejo castillo con un pequeño estudio de grabación. Allí graban el tema “Jacula The Witch”, que no pudo ser escuchado hasta la publicación de la edición original de “Anno Demoni” en 1979. Es tambien el el castillo donde se plantea el primer álbum bajo el nombre de Antonius Rex, “Neque Semper Arcum Tendit Rex”, que sería grabado poco después en los estudios Mondial Sound de Milán bajo la supervisión de Colin Coldweis, que había actuado como ingeniero de su anterior trabajo. Producido por el mismo Albert Goodman de forma muy meticulosa, este disco nos ofrece seis temas con un sonido más duro, más rockero que sus anteriores trabajos debido a la mayor aparición de guitarra y a la percusión de Goodman. Además, la inclusión del Moog en los teclados de Doris Norton da  a las canciones un aire más “progresivo”.

El álbum comienza con “Neque Semper Arcum” (8’33), con el clásico principio de órgano, toques misteriosos de piano y parte recitada. Los pasajes instrumentales son buenísimos, con riffs duros de guitarra y el piano actuando como base para un precioso solo de Bartocceti. Le sigue “Pactus” (8’26), que comienza de forma similar, pero la guitarra nos introduce en un segmento instrumental magnífico. El bajo crea un ritmo muy elegante, sobre el que se realizan varios solos de guitarra y uno de Moog. El resultado es algo nuevo en la música del grupo hasta el momento. ¡Lo mejor del disco!. Seguimos con “In Hoc Signo Vinces” (4’ 22), tema potente, liderado por los duros riffs de guitarra, el órgano y el piano. Doris Norton realiza un bonito solo de Moog. En esta onda se situan los temas “Non Fiat Voluntas Tua” (6’52) y “Aquila Non Capit Muscas” (5’21), esta última con unos magníficos solos de guitarra. El álbum se completa con “Devil Letter” (9’06). Órganos, efectos de viento, pasos, puertas chirriantes, campanas, gritos, cánticos, silencios, y Goodman recitando en francés una “Carta Al Diablo” supuestamente escrita en 1624. Como ya habreís imaginado, este disco tuvo también muchos problemas. Goodman lo presentó a dos directivos del sello Vertigo, pero aunque el disco les gustó vieron conveniente quitar el tema “Devil Letter” y cambiar la portada, en la que aparecian varios signos satánicos y el texto de la polémica carta. Y como nuestros protagonistas no hacian concesiones (por lo menos hasta el momento), el álbum se publicó en el propio sello de Goodman en 1974, con una tirada de 500 copias, siendo compradas casi todas por dos coleccionistas japoneses. Como ya es habitual, nosotros podemos escucharlo gracias a la reedición en CD que hizo Black Widow en 2002. Un disco de puro progresivo oscuro, con una explosiva combinación de guitarra, órgano y piano. Para colmo, el experto en esoterismo Giulio Tasmad declaró publicamente en 1975 que escuchando el tema “Devil Letter”, recitando el tema al revés un viernes noche, y colocando ocho de los símbolos de la portada en una mesa, el encuentro con el diablo era inevitable. Esto fue algo que tampoco ayudó al grupo a encontrar casa discográfica para sus trabajos.

En 1975, la banda graba la maqueta del que sería su próximo trabajo, “Zora”, y en 1976 registran el tema “Ego Sum Qui Sum”, posteriormente incluido en “Anno Demoni”. Llega 1977 y Bartocceti toma contacto con Emanuele Daniele, editor del sello Tickle, y junto con Doris Norton y el percusionista Albert Goodman, publica su álbum más “comercial” hasta el momento, “Zora”. La primera tirada fue de 3.000 copias, que se vendieron en 10 dias. Esta primera edición contaba con cuatro temas, pero la segunda, publicada en 1978, incluía la canción “The Gnome”, y vendió 5.000 copias más.

Este es un disco que me encanta, aunque dos piezas son nuevas versiones de sendas canciones de “Tardo Pede in Magiam Versus”. Así, “Spiritualist Seance” (10’04) es en realidad “Praesentia Domini” con algo más de guitarra, y “Morte Al Potere” (6’11) es una versión de “U.F.D.E.M” más progresiva, con una sección rítimica y una guitarra más potentes, y con flauta añadida. Las composiciones restantes son “Necromancer” (6’32), que cuenta con una primera parte recitada y cantada, y una segunda instrumental que es realmente preciosa, con varios solos de piano y guitarra con aires jazzísticos que me encantan, “Zora” (7’42), ejemplo de puro rock sinfónico italiano, un estilo al que no nos tenía acostumbrado el grupo, y la pieza que se añadió en 1978, “The Gnome” (6’15), muy pegadiza, con un aire casi disco, una bonita melodía de teclado, y Bartocetti cantando en lugar de recitando, y en inglés. La edición remasterizada y publicada por el sello Black Widow en 2009 incluye un tema extra “Monastery” (9’39), registrada seguramente, por la similitud de su sonido, en las sesiones de grabación del álbum “Praeternatural” (1980), del que hablaremos más adelante. Es una canción fantástica, con una bonita melodia de piano, fondos de órgano, partes recitadas y un gran trabajo de Bartoccetti a las guitarras, tanto acústicas como eléctricas.

Tras una buena acogida del disco, el grupo se conmociona debido a la muerte en extrañas circunstancias de Albert Goodman.
A principios de 1979 el sello Musik Research publica el álbum “Anno Demoni”, que contenía temas compuestos entre 1969 y 1974 (etapa Jacula), pero grabados entre 1974 y 1979. Por lo tanto, el disco salió bajo el nombre de Antonius Rex. Con esto ha habido alguna confusión, ya que Mellow Records hizo en 1992 una edición en Cd de esta obra, atribuyéndosela a Jacula, aunque el LP original se publicó bajo el nombre de Antonius Rex, siendo la edición “correcta” en Cd la de Black Widow de 2001, aunque el material es el mismo, excepto los “Malus Tracks” de Invisible Force de los que ya hablamos páginas atrás.

El disco se abre con “Gloriae Manus” (7’50), grabada en 1979, y nos damos cuenta enseguida que regresamos al estilo más “terrorífico” de Jacula y Antonius Rex. Órgano de iglesia, toques de piano y clave, partes recitadas, efectos de viento, golpes de guitarra,etc…Le sigue “Jacula the Witch” (2’48), registrada en 1974, que consiste en una preciosa melodía tatareada por Doris Norton, con base de piano, teclados de fondo, a cargo de Charles Tiring, y efectos varios. Con “Anno Demoni”, grabada en 1978, regresamos a terrenos oscuros, con el órgano de iglesia y la percusión como protagonistas, hasta que el violín eléctrico de Colin Coldweis, interpreta una melodía de gran belleza que Bartoccetti utilizaría de nuevo para su siguiente álbum, “Ralefun”. El ritmo se acelera y escuchamos una parte de teclado algo obsesiva, para regresar el órgano de iglesia y las partes recitadas, todo aderezado por un efecto que imita a un búho y que suena constantemente en varia piezas del disco. Continuamos con “Soul Satan” (5’42), una canción extraña, con un sonido diferente al que nos tiene acostumbrados la banda, grabada en 1975, con el “búho” como protagonista, y que se compone de una melodía bastante simple cantada por Bartoccetti. Tiene un bonito solo de guitarra con un bajo muy presente. El siguiente corte es “Missanigra” (4’55), registrada en 1978, que como indica su título, es bastante tenebrosa, con los teclados y los efectos creando una base sobre la que Bartoccetti recita. Para terminar, “Ego Sum Qui Sum” (7’44), grabada en 1976, atmosférica, oscura, en la que regresa el violín de Colin Coldweis, el órgano de iglesia, el sonido de clave, la percusión, las partes recitadas,etc…

Un disco repleto de misterio, del que tan sólo se publicaron 500 copias en Lp, de las cuales, 300 fueron adquiridas a un precio muy elevado por un marchante de arte veneciano, seguramente amante de las ciencias ocultas.

Unos meses después, el sello RCA contacta con nuestros protagonistas para que graben su siguiente y más exitoso disco, en términos comerciales, de su carrera, “Ralefun”. Bartoccetti y Norton están aquí acompañados por el baterista francés Jean Luc Jabouille, al que, curiosamente, no le hacía gracia alguna grabar discos,  el flautista Hugo Heredia y el bajista Marco Ratti.

Publicado a finales de 1979. El disco se abre con “Magic Sadness” (3’44), una bella pieza instrumental, de aires sinfónicos y algo inocente, con el sintetizador como protagonista. Le sigue una balada propia del rock progresivo italiano, “Agonia per Un Amore” (4’53), con una efectiva combinación de flauta, piano y guitarra acústica, que toma prestada la melodía instrumental de “Anno Domini”, publicada meses atrás en el álbum del mismo nombre, para ser cantada aquí en italiano. “Witch Dance” (4’12) es un tema más rockero, con mucha flauta y guitarra eléctrica, que da paso a otra preciosa instrumental, “Incubus” (4’08), algo oscura, con una buena combinación de guitarra, piano y órgano, y una segunda mitad más “progresiva”. Le sigue “In Einsteinesse’s Memory” (5’25), tema vocal donde contrasta los ritmos propios de finales de los ’70, algo discotequeros, con la flauta y la guitarra acústica. Y para terminar, “Enchanted Wood” (12’12), una composición algo ambiental, construida sobre un solo de guitarra de Bartoccetti, con muchos teclados y efectos alrededor, partes de flauta,etc…Así finaliza uno de los discos más comerciales y menos tétricos de Antonius Rex. En la edición especial “32 Aniversario” que Black Widow publicó en Cd en 2011 encontramos, al igual que en la reedición de “Zora”, un tema extra grabado en 1980, seguramente en las sesiones de grabación de “Praeternatural”. Se trata de “Proxima Luna” (7’53), una pieza oscura, con el órgano como base, efectos sonoros, una melodia simple pero bonita interpretada con piano, y una parte central algo más artificial, con el sintetizador como protagonista.

“Ralefun” vendió en poco tiempo la primera tirada de 12.000 vinilos, y Bartoccetti alcanzó su momento de más popularidad, con proyectos que incluían anuncios, entrevistas y conciertos por Europa, algo que él no soportaba (de hecho, se pueden contar con facilidad los conciertos que ha ofrecido durante su carrera). Toda esta atención mediática y las supuestas oportunidades que se les presentaban a nuestra pareja protagonista, tiene en ellos un efecto contrario al que podríamos pensar, y para mantener su libertad creativa y su independencia, deciden terminar con la banda, para dedicarse a la experimentación sonora con sintetizadores en el caso de Doris Norton y a la producción en el caso de Bartoccetti. Pero deciden despedirse a lo grande, grabando un disco a dúo en 1980, compuesto por ambos, totalmente distinto a “Ralefun”, que sería publicado en ese mismo año por Musik Research en una edición limitada a 1.000 copias, bajo el nombre de “Praeternatural”.

Estamos ante su obra más “cinematográfica”, con muchos momentos que nos recuerdan a las bandas sonoras de Goblin o John Carpenter, sin perder el sónido único de Antonius Rex. Sonidos de viento nos introducen en “Halloween” (10’05), que mantiene una sola nota de teclado, oscilante, durante casi un minuto, hasta que la grave voz de Bartoccetti marca el principio de un ritmo repetitivo y pegadizo sobre el que el piano, la guitarra y los sintetizadores crean oscuras figuras, hasta llegar a un ritmo más acelerado, con partes orquestadas y un potente riff de guitarra. Me encanta el solo de Bartoccetti, y el ambiente que la pareja crea a su alrededor. Norton está genial, tanto a los teclados como en la percusión. Le sigue “Falsum et Violentia” (2’04), con una base de piano al más puro estilo Carpenter, y las típicas partes recitadas de Bartoccetti, todo arropado por los fantásticos sintetizadores de Norton. Continuamos con “Praeternatural” (8’45), una composición recitada con interludios musicales misteriosos que cada vez se hacen más potentes, con órgano y guitarra, hasta llegar al solo de guitarra, sobre una base muy hardrockera. Me gusta mucho el solo de minimoog, interpretado por Doris Norton, quien a la vez, crea una base de piano cercana al jazz, y toca en otra pista la batería. ¡Genial! Unas notas estremecedoras de teclado nos adentran en “Montseur Legend” (2’15), una corta pieza, bien ambientada por Norton, que nos lleva hasta “Capturing Universe” (10’44), otra de esas composiciones que parecen sacadas de una película de terror italiana, con coros sintetizados, guitarras eléctricas y acústicas, órgano, piano y teclados varios. Me parece fantástico el solo de guitarra, donde Bartoccetti se dobla al bajo, acompañado por Norton al piano y la batería. Extraños sonidos, la voz de un niño e inquietantes teclados nos introducen en “Invisible Force” (11’08), tenebrosa, ambiental, al más puro estilo Antonius Rex. Para terminar, “Vox Populi” (9’13), que en realidad es solamente la narración de la biografia de Bartoccetti, con efectos de viento detrás, que aparece como tema extra en el Cd. Estamos ante un gran disco, una gran despedida, sin concesiones, que alejaba definitivamente al grupo de discos como “Zora” o “Ralefun”.

Aquí termina este apasionante recorrido por la primera parte de la carrera de Antonio Bartoccetti y compañía. Tras 25 años de silencio, Antonius Rex regresaría al mundo discográfico en 2005, pero esa es ya otra historia, que será narrada más adelante.

 

Parte de este artículo se escribió y se publicó en el primero foro de Sinfomusic en 2006. Otra parte se hizo en aquel mismo momento, pero no llegué a publicarlo, y una última sección la he escrito hace unos dias.

Francisco Macias

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