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Entradas de la A a la Z

“Citadel / Room 315” no es solamente una de los grandes trabajos  de Mike Westbrook, sino que además es una de las grandes obras maestras del jazz británico de los ’70, un estilo cuya permeabilidad a la hora de recibir influencias de otras músicas ha sido una de sus principales características. De hecho, cuando la radio pública sueca decide encargarle una nueva composición para ser interpretada por el saxofonista John Surman y The Swedish Radio Jazz Group, Westbrook ya había hecho muchos y excelentes discos, en los que el free jazz, el jazz orquestal, el jazz rock, la improvisación o la tradición clásica británica estaban presentes.

La composición de esta nueva pieza coincidió con el comienzo de la relación de Mike con su actual esposa, Kate Westbrook, siendo ella la principal inspiración del autor. De hecho, la “habitación 315” estaba en Leeds, ciudad en la trabajaba Kate como profesora en la escuela de arte. Esta habitación tenía un piano, y Mike se colaba en ella para tocarlo y componer. Al estar en un tercer piso tenía buenas vistas a la ciudad, razón por la que se le vino a la cabeza el término “Citadel” (“Ciudadela”) a la hora de buscar título para su nueva creación.

El 28 de marzo de 1974, y tras sólo dos ensayos, se estrena en Estocolmo, en directo,“Citadel / Room 315”. Junto a Mike Westbrook (composición, dirección y piano eléctrico) y John Surman (saxo soprano, barítono y clarinete bajo), se encuentra la orquesta de jazz de la radio sueca, formada por 16 miembros: Arne Domnerus (saxo alto, clarinete), Claes Rosendahl (saxo tenor, flauta), Lennart Äberg (saxo tenor, soprano, flauta), Erik Nilsson (saxo barítono, clarinete bajo, flauta), Americo Bellotto (trompeta), Bertil Lövgren (trompeta, fliscorno), Jan Allan (trompeta, trompa alto), Häkan Nyquist (trompeta, fliscorno, trompa), Lars Olofsson (trombón), Sven Larsson (trombón bajo, tuba), Rune Gustafsson (guitarra), Bengt Hallberg (piano), Georg Riedel (contrabajo), Stefan Brolund (bajo eléctrico), Egil Johansen (batería) y Jan Bandel (batería, vibráfono, percusión).

La obra se inicia con unas notas de piano y la entrada de la big band al completo en “Overture” (1’42), para enseguida adentrarse en el terreno del jazz rock en “Construction” (8’01), gracias a uno de esos “grooves” tan maravillosos a los que nos tiene acostumbrados el jazz británico, y que nos recuerdan a bandas como Nucleus o Soft Machine. Precioso y muy elegante el solo de guitarra de Rune Gustafson, apoyado por una sección rítmica de bajo, piano y batería que va ganando poco a poco en intensidad, y que a la hora de sostener el fantástico solo de saxo soprano de Surman, se ve apoyado magistralmente por la orquesta. El piano de Bengt Hallberg nos adentra en “Pistache” (2’35), cuya melodía orquestal nos lleva a un salón de baile de antaño, conectando con “View From The Drawbridge” (8’49), una pieza evocadora, con arreglos orquestales inquietantes y un extraordinario clarinete bajo de Surman. Poco después, una preciosa melodía se apodera del tema, la orquesta pasa del desasosiego a una emotividad profunda, realzada por el bonito solo de trompa alto de Jan Allan y las figuras de piano de fondo apoyándolo.

Con “Love And Understanding” (9’11), regresa uno de esos patrones rítmicos, de piano eléctrico, bajo y batería, que nos enganchan al momento, con un aire “funk”, sobre el que enseguida John Surman interpreta un solo impresionante de saxo barítono. Una pieza pensada para la sucesión de solos (tres el de Surman, podemos escuchar otros de trombón, batería, saxo soprano y trompeta), pero que no se limita a sostener el mismo ritmo para que los solistas actúen, sino que cambia, se acelera, se transforma, y se ve reforzado por unos imaginativos arreglos orquestales, con momento álgidos excepcionales. Le sigue “Tender Love” (2’57), una preciosa balada con el saxo soprano de Surman como protagonista, con una profunda sección rítmica y bellos arreglos, que da paso a “Bebop De Rigueur” (3’53), una vibrante pieza de jazz orquestal, con el clarinete bajo de Surman y el prominente contrabajo de Georg Riedel en primer plano. De pronto, la orquesta para en seco, y un bellísimo piano, solo primero, y en formato trío, con contrabajo y batería después, nos sumerge en “Pastorale” (14’40). Entra la orquesta y comienza el romántico y extenso solo de trompeta de Bertil Lövgren, que continua con el fliscorno cuando el piano eléctrico de Westbrook cambia el ritmo del tema, y que es reemplazado poco después por el saxo tenor de Lennart Äberg, hasta que regresamos a la melodía inicial.

La última sección de esta enorme composición comienza con el fantástico clarinete de Arne Domnerus, primero sin acompañamiento, y después con los clarinetes bajos de John Surman y Erik Nilsson a su lado, en una especie de proceso de investigación, de búsqueda. Es “Sleepwalker Awaking In Sunlight” (6’50), que en un momento dado cambia totalmente de registro para convertirse en una elegante pieza de jazz, con un bonito solo de guitarra de Rune Gustafsson, arreglos propios de una big band y un apasionado solo de saxo barítono de Surman. Sin pausa, nos encontramos con “Outgoing Song” (3’04), una preciosa balada, con una melodía inolvidable, con el piano y el saxo barítono como protagonistas. Un tema cuya intensidad va creciendo poco a poco, con Surman y la orquesta planeando el gran final, que llega con “Finale” (1’11), que nos devuelve a la melodía inicial del álbum.

Un año después de este concierto, esta enorme composición de grabaría en estudio para el sello RCA con una tremenda formación de músicos británicos, publicándose poco después el mítico álbum que todos los amantes del jazz británico conocemos bien. Esta es una ocasión única para escuchar una versión diferente de “Citadel / Room 315”, grabado en directo por músicos nórdicos, con un sonido excepcional que nos hace preguntarnos como este material ha estado tanto tiempo guardado, y con diferencias en los solos y en algunos cambios en la instrumentación. Una obra maestra imprescindible para los amantes del género.

Francisco Macias

‘Citadel / Room 315’ is not only one of Mike Westbrook’s major works, but it is also one of the greatest masterpieces of 1970s British jazz, a music whose permeability to other styles has been one of its main attributes. Actually, by the time Sweden’s public broadcaster decided to commission a composition to be played by saxophonist John Surman and The Swedish Radio Jazz Group, Westbrook had already produced many a excellent albums, where free jazz, orchestral jazz, jazz-rock, improvisation and classical British tradition were all present.

The writing of this new piece coincided with the beginning of the relationship between Mike and his current wife, Kate Westbrook, her being the main inspiration for the author. In fact, ‘room 315’ was in Leeds, the city where Kate Westbrook worked as a teacher in the arts school. That room had a piano and Mike would sneak in to play and write music. Being on a third floor it had a nice view to the city, which is the reason why the term ‘Citadel’ came to his mind when he was looking to name the new creation.

On 28th March 1974, after merely two rehearsals, ‘Citadel / Room 315’ premieres live in Stockholm. Along with Mike Westbrook (composition, direction and electric piano) and John Surman (soprano and baritone saxophones, bass clarinet), is the jazz orchestra of Swedish radio, made of sixteen members: Arne Domnerus (alto sax, clarinet), Claes Rosendahl (tenor sax, flute), Lennart Äberg tenor and soprano saxes, flute), Erik Nilsson (baritone sax, cl, bass clarinet, flute), Americo Bellotto (trumpet), Bertil Lövgren (trumpet, flugelhorn), Jan Allan (trumpet, alto horn), Häkan Nyquist (trumpet, flugelhorn, French horn), Lars Olofsson (trombone), Sven Larsson (bass trombone, tuba), Rune Gustafsson (guitar), Bengt Hallberg (piano), Georg Riedel (double bass), Stefan Brolund (electric bass), Egil Johansen (drums) and Jan Bandel (drums, vibraphone, percussion).

The album begins with some piano notes and the entrance of the entire big band in ‘Overture’ (1’42), to immediately cross into jazz rock territory in ‘Construction’ (8’01), via one of those wonderful grooves, reminiscent of bands such as Nucleus or Soft Machine, which British jazz has got us used to. A pretty, very elegant guitar solo by Rune Gustafson, backed by a rhythm section of bass, piano and drums that slowly grows more intense and is magnificently assisted by the orchestra while backing Surman’s fantastic soprano saxophone solo. Bengt Hallberg’s piano leads us into ‘Pistache’, (2’35), whose orchestral melody takes us to an old ballroom and connects with ‘View from the Drawbridge’ (8’49), an evocative piece with some eerie orchestral arrangements and Surman’s extraordinary bass clarinet. Shortly after, a lovely melody takes over the track, the orchestra transitions from uneasiness to deep emotivity, emphasised by a beautiful trumpet solo by Jan Allan and some piano motifs in the background.

With ‘Love and Understanding’ (9’11) there returns one of those rhythmic patterns, of electric piano, bass and drums, that get us hooked at once, with a funky flavour, with John Surman promptly performing an outstanding baritone sax solo. A piece devised as a series of solos (after Surman’s, we can hear trombone, drums, soprano sax and trumpet ones), that does not merely maintain the same rhythm for the soloist to act, but it changes, accelerates, mutates and it is emphasised by some imaginative orchestral arrangements with exceptional climatic moments. ‘Tender Love’ (2’57) follows, a lovely ballad starring Surman on the soprano, with a deep rhythm section and beautiful arrangements that gives way to ‘Bebop de Rigueur’ (3’53), a vibrant orchestral jazz piece, with Surman on bass clarinet and Georg Riedel prominent’s double bass at the forefront. Suddenly, the orchestra stops at once and a gorgeous piano, on its own at first and as part of a trio after, take us deep into ‘Pastorale’ (14’40). The orchestra enters and there begins an extended, romantic trumpet solo by Bertil Lövgren, who changes to flugelhorn when Westbrook’s electric piano alters the rhythm, to be succeded by Lennart Äberg on tenor sax, until the initial melody returns.

The last section of this colossal composition starts with Arne Domnerus’ fantastic clarinet, initially without any accompaniment and later with the bass clarinets of John Surman and Erik Nilsson by his side, in some sort of exploration, of research process: it is ‘Sleepwalker Awaking in Sunlight’ (6’50), which at a certain point completely changes register to become an elegant jazz piece, with a beautiful guitar solo by Rune Gustafsson, big-band-type arrangements and a passionate baritone sax solo by Surman. Without interruption, there comes ‘Outgoing Song’ (3’04), a lovely ballad with a memorable melody, with piano and baritone sax in the main roles. A tune whose intensity grows gradually, with Surman and the orchestra preparing the big ‘Finale’ (1’11), taking us back to the opening melody of the album.

One year after the concert, this gigantic composition would be recorded in studio for RCA, featuring a formidable lineup of British musicians. The legendary album, well-known by British jazz enthusiasts, was released shortly thereafter. This constitutes a unique opportunity to listen to a different version of ‘Citadel / Room 315’, recorded live by Nordic musicians, with such a remarkable quality of sound that makes us wonder how this material has been kept in the dark for so long, and with some differences in the solos and changes in the instrumentation. A masterpiece, essential for lovers of the genre.

Original spanish text: Francisco Macías

Translation: Juanfran Andrade

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