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Entradas de la A a la Z

Juan Raffo, apodado “Pollo”, es uno de los mejores teclistas de Argentina. Además es una gran compositor y arreglista, que ha trabajado con gente tan famosa e importante como Vox Dei o Juan Carlos Baglietto. De entre sus diversos proyectos, me gustaría dedicarle unas líneas a su grupo Raffo. Debutaron en directo a finales del año 2003, pero no fue hasta unos años después cuando comenzaron su andadura discográfica, con una serie titulada “Música de Flores” (dedicada al tradicional barrio de Buenos Aires del mismo nombre), que hasta el momento tiene tres entregas, la última publicada hace muy poco, y donde se fusionan de una manera muy natural el jazz, el rock, la música contemporánea y las influencias de la música sudamericana.

 

El primer volumen de “Música de Flores” se publicó en 2006 bajo el título “Guarda que viene el Tren”. La formación de Raffo en este álbum estaba compuesta por Juan “Pollo” a los teclados (piano acústico y eléctrico, órgano, melódica, mini moog,etc…), Daniel Johansen al saxo tenor y soprano, Andrés Rot, al bajo eléctrico y al contrabajo, Tomás Babjaczuk a la batería, y Beto Merino a las percusiones (timbales, congas, djembé,etc…), pero además, nos encontramos con muchos colaboradores tocando diversos instrumentos, lo que le da a la música una riqueza enorme. El disco comienza con “Dos malabaristas Descalzos” (7’26), con un fantástico piano que crea figuras obsesivas junto al bajo, lo que me recuerda mucho a Present, sobre las que pasean con libertad el saxo soprano, que a veces se ve reforzado por el órgano, y todo arropado por una gran sección rítmica. Una joya que va seguida de otra, “El rengo, la Bailarina y el Monito” (5’54), con aires contemporáneos, una ambiente dramático e influencias de los bailes de máscaras que tanto amaba Carla Bley. Me encanta la combinación del violín de Sebastian Prusax , el bandoneón de Juan Dargenton, y el bonito solo de saxo barítono de Pablo Rodríguez.

El tercer corte se titula “Artigas, Mano Izquierda” (5’11), una gran pieza de fusión entre la música argentina, el jazz y el rock, con un buen trabajo de la percusión y los teclados, y un solo de guitarra de Francisco Rivero propio del estilo. Le sigue “Cicatriz” (7’37), oscura, solemne, con un bonito violonchelo tocado por Carlos Nozzi, y buenas partes de melódica, bandoneón y saxo. La parte más experimental del disco llega con “Hell-Free Day” (5’33), fabricada a base de efectos vocales, juguetes, risas y llantos de niños,etc… Una curiosidad que da paso a “Sin Movil Aparente” (8’21), en la que los saxos se ven reforzados por la trompeta y el fliscorno de  Juan Cruz de Urquiza y la flauta y el clarinete bajo de Víctor Skorupski, formando una gran sección de vientos, que unida a un cierto tono humorístico y una base reggae, me recuerda mucho a ciertos pasajes de la música de Zappa. Me gusta tanto el solo de sintetizador como el de saxo. Este fantástico tema va seguido de “La Represa” (8’47), una pieza algo ligera, pero de gran belleza, con una base de piano, guitarra criolla y saxo soprano, arreglos de cuerda y una parte final vocal, interpretada por Juan Carlos Baglietto, con quien Juan Raffo ya había trabajado a mediados de los ’80.

El disco termina con la dinámica y casi bailable “Guarda que Viene el Tren” (5’45), de profundas raíces argentinas, con mucho piano y violín, haciendo este último un emotivo solo en la parte central, y “Cuando Yo No esté (Para G.R)” (3’23), una bonita composición para piano solo.

La segunda entrega de “Musica de Flores” fue “Diatónicos Anónimos”, publicada en 2010. En esta ocasión, Juan “Pollo” nos presenta un quinteto formado por él mismo a los teclados, Martín Rur al saxo tenor, soprano y clarinete, Pablo Martín al contrabajo y al bajo eléctrico, Rodrigo Genni a la batería y Beto Merino a las percusiones. Como en la primera parte de la serie, aquí también nos encontramos con muchos colaboradores, algunos ya conocidos, como Sebastián Prusax o Victor Skorupski.

Como el título indica, el disco comienza con una milonga, genero propio del Rio de la Plata, mezclada con jazz y rock. Es “Milonguero on Tour” (4’47). Aunque es una pieza algo “alegre” para mi gusto, me encanta el dueto de melódica y trombón, los detalles de órgano y guitarras criollas, la sección de viento y la variedad de percusiones. Le sigue una verdadera maravilla, más orientada al RIO y a la música clásica contemporánea, con una gran sección de cuerdas y vientos. Se trata de “Salón Granaderos” (7’03), donde las influencias argentinas, representadas por el bandoneón, se integran con las bases de cuerdas, que recuerdan a Zappa, al igual que la infinidad de arreglos y detalles de los vientos. Una joya de una belleza enorme, donde destaca también el piano de “El Pollo”. Otra de las grandes momentos del álbum es “Bacaray Bajo Cero” (7’36), interpretada sólo por el quinteto. La primera parte es algo minimalista, y me resulta maravillosa la combinación entre el piano y el saxo soprano. La sección central es mucho más “progresiva”, gracias al órgano Hammond, y a su interacción tanto con el saxo tenor como con el soprano, seguida de un solo de bajo y percusiones variadas. Una pieza formidable que da paso a una miniatura de corte clásico, “Figurita” (2’31), interpretada con piano, clarinete y bajo eléctrico, y a “Marcha de los Bajitos Gordos” (7’25), que como indica el título, se trata de una pausada procesión de los distintos instrumentos (piano eléctrico, melódica, clarinete, saxo tenor, vibráfono, piano, bajo sin trastes,etc…), combinándose y sucediéndose de forma magistral, con momentos que me recuerdan de lejos a Gentle Giant, sobretodo por la utilización del piano eléctrico.

Continuamos con “Steel Candombe” (2’14), en la que se alternan el órgano Hammond y el piano, sobre una base rítmica formada por dos batería y percusiones, creando ritmos propios de la tradición afroporteña, a la que le sigue otra pieza impresionante, “Ángel Vengador, Ángel Clemente” (8’43), un ejercicio sobresaliente de fusión entre el jazz, el rock y la música argentina, con un sonido alucinante de órgano Hammond en la segunda parte, tanto en las bases como en el solo, sobre unos ritmos realmente buenos. Me encanta el solo de saxo tenor y las percusiones que lo acompañan. Continuamos con “Doble Ana” (3’32), bonito tema interpretado con clarinete, clarinete bajo, piano y algo de percusión, seguido por “Diatónicos Anónimos” (9’24), que podría encuadrarse dentro del Rock In Opposition más amable. Un temazo donde destacan los preciosos solos de saxo barítono, el piano, los arreglos de cuerda y viento o los juegos vocales, utilizados como un instrumento más. Para terminar, “Debajo de la Guirnalda” (4’32), una canción sacada directamente de las fiestas locales de cualquier pueblo argentino, y como es habitual en la serie, una pieza para piano solo, “Mujer (Jóven) Bajando del 88” (3’30).

El tercer volumen de “Musica de Flores”, “Al Sur del Maldonado”, se ha publicado hace muy poco. Es un disco más sobrio, con menos instrumentación, sin apenas momentos cercanos a la música contemporánea o al RIO, que nos ofrece una fusión entre el jazz y la música argentina y brasileña más estándar, con momentos cercanos al rock progresivo. Juan “Pollo” Raffo está acompañado en esta ocasión por Martín Rur, al saxo tenor y soprano, clarinete y clarinete bajo, Tomás Pagano, al bajo eléctrico y Rodrigo Genni a la batería, participando el percusionista Beto Merino sólo en tres temas como colaborador. El sonido del disco se basa en gran parte en la combinación del piano, tanto acústico como eléctrico, y el saxo soprano, como en “La Polisémica/Táchame la Doble” (5´57), que también contiene una parte central más progresiva, con órgano Hammond, “Al Sur del Maldonado” (4’45), bastante suave, o “Fraguinho e o Caralho”, con claras influencias brasileñas. También podemos escuchar piezas de fusión más dinámicas, como “The Soul That Sings” (5’54), con un fantástico solo de clarinete bajo, “Melendez” (5’11), con un buén órgano, o “Operación Repique” (6’21), que cuenta con la colaboración de César Silva a la guitarra eléctrica. De todas formas, si tuviera que elegir un par de temas como los mejores del álbum serían “Goy Friendly” (4’33), donde Raffo se aventura con éxito en la música judía, con un ritmo fantástico y unas partes excelentes de clarinete y violín (tocado por Sebastian Prusak), y “Ataca el Mamboretá” (8’11), con el saxo soprano como protagonista y partes cercanas al rock progresivo gracias al órgano, el piano eléctrico y una dinámica sección rítmica. En definitiva, un buen disco, pero bastante menos interesante que los dos anteriores.

Espero que este artículo os sirva para descubrir a esta gran banda, que como tantas otras en el mundo, son conocidas por muy poca gente.

 

Francisco Macias

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