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Entradas de la A a la Z

slivovitz

Cuando este septeto napolitano debutó en el sello Moonjune con su segundo disco, “Hubris”, en 2009, muchos nos dimos cuenta que iba a darnos muchas alegrías. Después llegó esa obra maestra que es “Bani Ahead”, y tras cuatro largos años de espera, regresan con otro disco maravilloso, “All You Can Eat”. Su curiosa y variada instrumentación sigue siendo la misma:

-Derek Di Perri: armónica

-Marcello Giannini: guitarras eléctricas y acústicas

-Salvatore Rainone: batería

-Ciro Riccardi: trompeta

-Pietro Santangelo: saxo alto y tenor

-Riccardo Villari: violín acústico y eléctrico

-Vincenzo Lamagna: bajo (sustituyendo a Domenico Angarano)

¿Qué podemos escuchar aquí?. Slivovitz hacen un tipo de jazz rock instrumental, con tintes étnicos y mediterráneos, ciertos aires cercanos a John Zorn y al Downtown neoyorquino y en algunos momentos, efluvios de la música de Zappa.

El disco comienza con “Persian Night” (7’25), que nos presenta una bonita melodía que nos llevan a Oriente Medio, con un sonido de guitarra que nos recuerda al universo Masada de Zorn, y bonitos detalles de armónica y violín. De repente, entra un potente riff de guitarra y bajo, sobre el que escuchamos un tremendo solo de trompeta, que va acelerándose junto al ritmo poco a poco, dando paso a otra sección más atmosférica con aires árabes y a un buen solo de saxo que va adquiriendo fuerza hasta volver al riff de guitarra y la melodía inicial. Continuamos con “Mani in Faccia” (5’14), que tiene una de esas melodías y ritmos rotos, tan propios del Rock in Opposition y del Downtown, y que me recuerdan a cosas de Gutbucket o incluso Led Bib. Una pieza inquieta, cambiante, con bonitos interludios de violín, pequeños solos tanto de guitarra como de violín, arreglos de vientos…Otra joya que va seguida de “Yahtzee” (7’05), nombre curioso ya que es un juego de dados, y tras el que se esconde una bonita pieza con ciertos elementos étnicos, un pegadizo ritmo de bajo, bonitos detalles de saxo y violín y un precioso solo de guitarra. El siguiente corte es “Passannante” (4’16), y se basa en un potente riff de guitarra y una buena melodía interpretada por los vientos, destacando los solos de armónica y guitarra.

Llegamos a la mitad del disco con “Barotrauma (La Zappa Sui Piedi) (5’41), muy cinematográfica, con una armónica que me recuerda al tema central de “Cowboy de Medianoche” de John Barry, y como su título indica, fuertes influencias de Zappa, con algún que otro momento circense y un bonito solo de saxo. Continuamos con una composición de gran belleza, “Hangover” (5’28),  sin sobresaltos, con una bonita melodía de saxo y trompeta, con la armónica y el violín apoyándolos.  La tranquilidad se rompe con el ritmo casi funky de “Currywurst” (5’12), pegadiza, irresistible, con los vientos como protagonistas. Me encanta el solo de armónica, más rockero, con la guitarra de apoyo y esa intensa parte antes del final, con el violín en primer plano. Y para terminar, no sólo el mejor tema del disco, sino quizás el que más me gusta de la banda, “Oblio” (7’08). Pocas composiciones son capaces de hacer sentir cierta melancolía y alegría a la vez, y esta es una de ellas. El bellísimo motivo principal, la combinación de todos los instrumentos preguntando y repondiendose sucesivamente, la intensidad y la fuerza al entrar la guitarra, distorsionada de fondo, el solo de saxo, esos momentos algo espaciales, sin perder la energía ni un momento, etc… hacen de “Oblio” una verdadera obra maestra que no me canso de escuchar, y que no podría ser mejor final para el que va a ser uno de los grandes discos de 2015.

Francisco Macías

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